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<title>Mele Florez-Avellan - Articles</title>
<itunes:subtitle>Mele Florez-Avellan Article RSS</itunes:subtitle>
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<description>Mele Florez-Avellan Article RSS feed. .</description>
<itunes:author>Mele Florez-Avellan</itunes:author>
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<title>Mele Florez-Avellan</title><link>http://www.meleflorez.com</link>
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<copyright>Copyright 2005, Mele Florez-Avellan</copyright>
<generator>Tendenci Membership Management Software by Schipul - The Web Marketing Company</generator>
<language>en-us</language>
<webMaster>noemail@meleflorez.com</webMaster>
<pubDate>Wed, 08 Sep 2010 00:49:48 GMT</pubDate>
		<item>

			<category>Articles</category>
			<link>http://www.meleflorez.com/en/art/129/</link>
			<title>Manual del Ocioso - Cuento Corto</title>
			<description>&lt;p&gt;Dado que en el mundo hay tiempo para todo, hasta para meterse entre las p&amp;aacute;ginas del diccionario y buscar palabras que no todo el mundo conoce, este cuento rebuscado contribuye al engorde del ya famoso y ampliamente conocido &amp;ldquo;Manual del Ocioso&amp;rdquo;. Se recomienda tener a mano el mencionado libro gordo para una mejor comprensi&amp;oacute;n de este cuento rebuscado que robar&amp;aacute; unos minutos a sus ratos de ocio. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En medio de la tripulina que ensordec&amp;iacute;a al peat&amp;oacute;n, Casimiro pensaba y pensaba, buscando la forma de shacar a su amigo Leobardo, el cual toda la vida se comport&amp;oacute; como una vulgar ocozoal. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Dentro de su maganza, Casimiro siempre hab&amp;iacute;a observado con incordio los movimientos financieros de Leobardo, incordio que aumentaba con la envidia que le causaba la espectacular bonanza de la que Leobardo disfrutaba. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En sus pensamientos enfermos, Casimiro sent&amp;iacute;a como le daba una lipiria inexplicable al imaginarse &amp;eacute;l en los zapatos del astuto tramposo. Mientras que Leobardo flotaba en el lujo de sus bienes materiales, Casimiro se ahogaba en un menuco creado por su propia desidia. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;ldquo;Musga&amp;ntilde;o&amp;rdquo;, pensaba en voz alta Casimiro,, &amp;ldquo;no eres m&amp;aacute;s que un musga&amp;ntilde;o. Una rata de ca&amp;ntilde;er&amp;iacute;a tiene m&amp;aacute;s dignidad que t&amp;uacute;.&amp;rdquo; &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Vagando por las calles cual orate, lanzando mojados y babosos &amp;oacute;sculos a las damiselas de paso, y pensando que su mujer no era m&amp;aacute;s que una cocinera gorda y grasosa, la idea del uxoricidio se infiltr&amp;oacute; en su mente, pero he ah&amp;iacute; que llega Leobardo, vestido con ropa casual muy cara y unos lentes oscuros, de esos que son el &amp;uacute;ltimo grito de la moda. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;-&amp;iexcl;Casimiro! Caramba, mi amigo, &amp;iquest;qu&amp;eacute; haces con esa mirada perdida en el cielo, acaso buscando perseidas? &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;ldquo;Este hombre debe tener un encefalocele, no piensa con claridad, &amp;iquest;no ve que estoy planeando mi venganza?&amp;rdquo; &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;-Pero chico, Casimiro, contesta, &amp;iquest;me acompa&amp;ntilde;as a tomarme un caf&amp;eacute;? &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Casimiro ve el caf&amp;eacute; como algo gratis, y sin pensarlo dos veces se une a Leobardo y hacen entrada en un famoso y caro caf&amp;eacute; de la ciudad. Al terminar el caf&amp;eacute;, Casimiro observa con enferm&amp;iacute;sima envidia el caro birome con el que Leobardo firma el recibo de la tarjeta de cr&amp;eacute;dito. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;-Casimiro, te noto ausente. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Casimiro contesta bab&amp;eacute;licamente. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;-No te entiendo, amigo. &amp;iquest;Has estado bebiendo? &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;ldquo;Caf&amp;eacute;. Imb&amp;eacute;cil, estuve bebiendo caf&amp;eacute;, lo que pasa es que la cafe&amp;iacute;na me revuelve las tripas que ya estaban m&amp;aacute;s que revueltas cuando me encontraste.&amp;rdquo; &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;-&amp;iquest;Tienes alg&amp;uacute;n problema, mi estimado? &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;ldquo;El problema eres t&amp;uacute;. C&amp;aacute;ete muerto, desgraciado.&amp;rdquo; &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;-&amp;iquest;Sabes qu&amp;eacute;? He estado pensando seriamente en hacerte mi socio en una nuevo negocio que tengo en mente. No tienes que aportar capital, s&amp;oacute;lo necesito mano de obra. S&amp;eacute; que eres bueno en el tramo de la construcci&amp;oacute;n. &amp;iquest;Qu&amp;eacute; dices? &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;ldquo;Que te vayas bien largo a la fregada. Lo que me faltaba a m&amp;iacute;, socio de este bocudo.&amp;rdquo; &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;-Est&amp;aacute; bien, no tienes que contestar todav&amp;iacute;a, pero quiero que sepas que ser&amp;eacute; generoso, s&amp;eacute; que no est&amp;aacute;s pasando por una buena situaci&amp;oacute;n econ&amp;oacute;mica. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Estas palabras terminan por exasperar a Casimiro, quien arma una cachicha delante de todo el mundo. Leobardo se queda muy sorprendido. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;-Mi intenci&amp;oacute;n no fue ofenderte, claro que no, amigo. Pero si la cosa es as&amp;iacute;, olvida lo que te ofrec&amp;iacute;. Debe ser que estoy equivocado con tu situaci&amp;oacute;n y te he ofendido gravemente. &lt;/p&gt; 
&lt;br&gt;&lt;br&gt;20-Aug-06 3:00 PM
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			<itunes:subtitle>Manual del Ocioso - Cuento Corto</itunes:subtitle>
			<itunes:summary>&lt;p&gt;Dado que en el mundo hay tiempo para todo, hasta para meterse entre las p&amp;aacute;ginas del diccionario y buscar palabras que no todo el mundo conoce, este cuento rebuscado contribuye al engorde del ya famoso y ampliamente conocido &amp;ldquo;Manual del Ocioso&amp;rdquo;. Se recomienda tener a mano el mencionado libro gordo para una mejor comprensi&amp;oacute;n de este cuento rebuscado que robar&amp;aacute; unos minutos a sus ratos de ocio. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En medio de la tripulina que ensordec&amp;iacute;a al peat&amp;oacute;n, Casimiro pensaba y pensaba, buscando la forma de shacar a su amigo Leobardo, el cual toda la vida se comport&amp;oacute; como una vulgar ocozoal. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Dentro de su maganza, Casimiro siempre hab&amp;iacute;a observado con incordio los movimientos financieros de Leobardo, incordio que aumentaba con la envidia que le causaba la espectacular bonanza de la que Leobardo disfrutaba. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En sus pensamientos enfermos, Casimiro sent&amp;iacute;a como le daba una lipiria inexplicable al imaginarse &amp;eacute;l en los zapatos del astuto tramposo. Mientras que Leobardo flotaba en el lujo de sus bienes materiales, Casimiro se ahogaba en un menuco creado por su propia desidia. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;ldquo;Musga&amp;ntilde;o&amp;rdquo;, pensaba en voz alta Casimiro,, &amp;ldquo;no eres m&amp;aacute;s que un musga&amp;ntilde;o. Una rata de ca&amp;ntilde;er&amp;iacute;a tiene m&amp;aacute;s dignidad que t&amp;uacute;.&amp;rdquo; &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Vagando por las calles cual orate, lanzando mojados y babosos &amp;oacute;sculos a las damiselas de paso, y pensando que su mujer no era m&amp;aacute;s que una cocinera gorda y grasosa, la idea del uxoricidio se infiltr&amp;oacute; en su mente, pero he ah&amp;iacute; que llega Leobardo, vestido con ropa casual muy cara y unos lentes oscuros, de esos que son el &amp;uacute;ltimo grito de la moda. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;-&amp;iexcl;Casimiro! Caramba, mi amigo, &amp;iquest;qu&amp;eacute; haces con esa mirada perdida en el cielo, acaso buscando perseidas? &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;ldquo;Este hombre debe tener un encefalocele, no piensa con claridad, &amp;iquest;no ve que estoy planeando mi venganza?&amp;rdquo; &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;-Pero chico, Casimiro, contesta, &amp;iquest;me acompa&amp;ntilde;as a tomarme un caf&amp;eacute;? &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Casimiro ve el caf&amp;eacute; como algo gratis, y sin pensarlo dos veces se une a Leobardo y hacen entrada en un famoso y caro caf&amp;eacute; de la ciudad. Al terminar el caf&amp;eacute;, Casimiro observa con enferm&amp;iacute;sima envidia el caro birome con el que Leobardo firma el recibo de la tarjeta de cr&amp;eacute;dito. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;-Casimiro, te noto ausente. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Casimiro contesta bab&amp;eacute;licamente. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;-No te entiendo, amigo. &amp;iquest;Has estado bebiendo? &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;ldquo;Caf&amp;eacute;. Imb&amp;eacute;cil, estuve bebiendo caf&amp;eacute;, lo que pasa es que la cafe&amp;iacute;na me revuelve las tripas que ya estaban m&amp;aacute;s que revueltas cuando me encontraste.&amp;rdquo; &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;-&amp;iquest;Tienes alg&amp;uacute;n problema, mi estimado? &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;ldquo;El problema eres t&amp;uacute;. C&amp;aacute;ete muerto, desgraciado.&amp;rdquo; &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;-&amp;iquest;Sabes qu&amp;eacute;? He estado pensando seriamente en hacerte mi socio en una nuevo negocio que tengo en mente. No tienes que aportar capital, s&amp;oacute;lo necesito mano de obra. S&amp;eacute; que eres bueno en el tramo de la construcci&amp;oacute;n. &amp;iquest;Qu&amp;eacute; dices? &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;ldquo;Que te vayas bien largo a la fregada. Lo que me faltaba a m&amp;iacute;, socio de este bocudo.&amp;rdquo; &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;-Est&amp;aacute; bien, no tienes que contestar todav&amp;iacute;a, pero quiero que sepas que ser&amp;eacute; generoso, s&amp;eacute; que no est&amp;aacute;s pasando por una buena situaci&amp;oacute;n econ&amp;oacute;mica. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Estas palabras terminan por exasperar a Casimiro, quien arma una cachicha delante de todo el mundo. Leobardo se queda muy sorprendido. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;-Mi intenci&amp;oacute;n no fue ofenderte, claro que no, amigo. Pero si la cosa es as&amp;iacute;, olvida lo que te ofrec&amp;iacute;. Debe ser que estoy equivocado con tu situaci&amp;oacute;n y te he ofendido gravemente. &lt;/p&gt;</itunes:summary>
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			<author>Mele Florez-Avellan</author>
			<pubDate>Sun, 20 Aug 2006 20:00:00 GMT</pubDate>
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