El tema que voy a presentar hoy es la Productividad. Como una pequeña introducción, les voy a relatar una experiencia que tuve hace 12 años, cuando yo era estudiante en Venezuela de una carrera llamada ‘Ciencias Gerenciales’, una carrera en la que estuve no por mi gusto sino porque fue la que se me presentó en ese momento.
Nuestro profesor nos dijo un día que teníamos que hacer una presentación sobre Productividad, investigar en varios libros y hablar con diferentes personas. Como no me interesaba mucho la carrera, decidí no investigar nada, así que un buen día me senté llena de inspiración debajo de un árbol y comencé a escribir una linda prosa que estaba destinada a ser mi ‘presentación sobre productividad’. Escribí todo aquello que me hacía feliz cuando estaba trabajando y las cosas que me hacían sentir cómoda en un ambiente de trabajo. Cuando terminé, me reí de lo que escribí y esperé muy contenta el día de la presentación.
Al llegar el día, me di cuenta que mis compañeros habían trabajado muy duro para lograr sus proyectos, y me sentí avergonzada. Sin embargo, ya estaba allí, y tenía que exponer delante de todos ellos.
El profesor nunca levantó la mirada cuando los demás estaban exponiendo. Cuando llego mi turno, comencé con una frase que más o menos decía: ‘Encontrar la forma de vender felicidad constituye la base de un todo’.
El profesor levantó la mirada y yo no tuve más remedio que continuar con lo que a todos les parecía muy gracioso. Al finalizar, el profesor dijo: ‘Carmen, ¿Sabías que lo que escribiste se parece mucho al modelo de productividad japonés?’
Y se lo enseñó a todo el resto de sus alumnos como un ejemplo de originalidad y creatividad. Demás está decir que saqué una ‘A’.
Así pues, al decir ‘encontrar la forma de vender felicidad constituye la base de un todo’ me refiero a que poner al empleado en una situación agradable dentro de la compañía en la que trabaja es lo que sacará mejor provecho de él, esto sin llegar a los extremos: siempre tiene que haber un límite para todo.
Un empleado que sepa a quién recurrir a la hora de un problema (como nuestro PDC), es un empleado que se sentirá seguro en su compañía. La crítica constructiva, cuando sea necesaria, dicha de una manera agradable nunca herirá los sentimientos de nadie. La cordialidad entre el jefe y el empleado, entre empleado y empleado, un área de trabajo limpia y ordenada, un buen mantenimiento del equipo utilizado y el fácil acceso a cualquier artículo indispensable para realizar el trabajo reducen el stress. En nuestro caso, para aquellos cuyo trabajo se lo permite, escuchar música a la vez que trabajan constituye una terapia de relajación muy agradable.
Saber qué esperan nuestros superiores también aumenta la tranquilidad del empleado, aunque el proyecto sea largo y difícil, siempre se sabrá lo que hay que hacer para terminarlo y de cuánto tiempo se dispone.
La oportunidad de aprender dentro de la compañía también abre otros caminos en la mente del empleado, haciéndolo sentir más confiado y aún más necesitado por otros.
En resumen, estos son los puntos que contribuyen a una mayor productividad:
Apoyo y orientación para el empleado
Crítica constructiva, no ofensiva
Cordialidad entre Jefe/Empleado - Empleado/Jefe
Area de trabajo limpia y ordenada
Mantenimiento del equipo utilizado
Fácil acceso a artículos de trabajo
Saber qué espera nuestro superior de nosotros (tareas, límites de tiempo, comportamiento)
Oportunidad de aprendizaje
Sentirse necesitado
Para finalizar, puedo decir que en esta compañía tanto los superiores como los empleados ponen en práctica estos principios en un grado bastante elevado, lo cual descubrí al hacer una pequeña encuesta entre algunos de nuestros empleados con la sencilla pregunta: ‘¿Qué le hace falta a esta compañía para hacerte feliz? Muchos están todavía pensando, otros dijeron un phone mail, pero en realidad nadie se quejó de las relaciones interpersonales, que es sin duda la cuna de la productividad.