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4-Aug-06 9:00 PM  CST  

LA REINA Y EL FARAON - Primera Parte 

Nadie sabe cuál es el origen de esta conmovedora historia, en donde nuestros actores hacen notar a flor de piel sus admirables dotes histriónicas y su amor por la poesía egipcia, también llamada de los egipcios. Sólo sabemos con certeza que nuestra historia ocurrió en una calurosa tarde de primavera, verano, otoño o invierno, en la época del ábaco y la túnica, en la ciudad de El Cairo, antiguo Egipto.
 
“Nuestra historia relata la vida de la reina Fara Ona, que según cuentan los antiguos historiadores, poseía además de riquezas incontables, una belleza inigualable, incomparable, más o menos como Cleopatra.
 
“Nuestra primera escena se desarrolla en la rica morada de Fara, aunque hay quienes dicen que no era morada, sino verde…”
 
FARA:
Abanica con más fuerza, mi buena Otitis, que hace calor.
OTITIS:
Sí, mi reina, dueña y señora de cuanto existe sobre la tierra y los más allases y los más acases.
FARA:
¿Qué dice la prensa hoy, Otitis?
OTITIS:
Dice … un momentito, mi reinita …dice … ¡Oh!
FARA:
¿Qué dice, esclava, qué es lo que dice?
OTITIS:
Dice que llegará a la ciudad de El Cairo el más poderoso de los faraones habidos y por haber, mi reina: el faraón Tutin Frutin.
FARA:
¿Tutin Frutin? Pues nunca lo había oído nombrar…
OTITIS:
Yo sí, mi reina, y dicen que no es que es faraón de sangre, sino que se ganó el título en una caja de Ace.
FARA:
Linda historia … A ver, ¿qué más dice la prensa?
OTITIS:
Dice que el faraón usa una capucha negra y que viene buscando esposa.
FARA:
¿Y para eso usa capucha?
OTITIS:
No, mi reina, es que dicen que se desfiguró la cara en un torneo de motocross.
FARA:
… Con que aficionado a las motos …
OTITIS:
Ay, mi reina, aquí dicen que sus riquezas superan las vuestras.
FARA:
¿Qué? Eso es imposible, mi tonta Otitis. ¿No sabes tú que mis riquezas son incontables?
OTITIS:
Pues serán, mi reina, pero este faraón como que contó muy bien las suyas.
FARA:
Bien. De todos modos, sólo me queda una salida: adueñarme de toda su fortuna sea como sea.
 
“Mientras reina y esclava charlan y conjeturan, en el aeropuerto internacional de El Cairo se ofrece un fabuloso recibimiento al Faraón Tutin Frutin, el cual viene acompañado de su fiel esclavo Amenophis, quien charla animadamente con el monarca…”
 
AMENOPHIS:
¿Vio mi amo, dueño y señor de cuanto existe sobre la tierra y los más allases y los más acases? Este cortejo de bienvenida lo admite como amo único del mundo.
TUTIN FRUTIN:
Vi, mi pequeño Amenophis, hijo de Percebea y Onofre, más no hay que asombrarse por hechos que son tan naturales y tan obvios.
AMENOPHIS:
Mi amo, ¿supo usted que aquí vive una reina, la más hermosa del universo, que posee riquezas incontables y que, según dicen, superan las vuestras?
TUTIN FRUTIN:
¿Qué? Pequeño Amenophis, las alturas te han mareado. ¿No sabes tú, acaso, que mis riquezas son incontables?
AMENOPHIS:
Yo, mi amo, sólo me limito a repetir lo que a mis oídos llega.
TUTIN FRUTIN:
Pues lávate tus plebeyos oídos, esclavo, y a cerrar el pico. A propósito, te ordeno que me conciertes una cita con la pequeña reina, ¿cómo se llama?
AMENOPHIS:
Fara Ona, mi amo.
TUTIN FRUTIN:
Ya. Con la pequeña Fara quiero un encuentro, Amenophis, y pronto.
AMENOPHIS:
Como mi amo ordene.
 
“Amenophis abandona la conglomeración de gente y, preguntando por las egipcias calles da con el recinto de Fara: La gran pirámide del valle de las Ibis y las Nubes. Una vez allí consigue entablar conversación con Otitis, la cual además de tener un perfil griego, exhibe una fantástica geometría, predominando sobre las rectas las líneas curvas …”
 
AMENOPHIS:
Que los dioses os salven, criatura, que habéis sido modelada con las más finas pastas y labrada por los más sabios dedos.
OTITIS:
A otra con esa música.
AMENOPHIS:
Perdona, es que acabo de llegar de los más allases…
OTITIS:
… y una vez en los más acases pretende hacerse el musiú, ¿no?
AMENOPHIS:
Bueno, más o menos. Es que mi amo, el faraón Tutin Frutin …
OTITIS:
¿El faraón Tutin Frutin?
AMENOPHIS:
Sí.
OTITIS:
¡Oh!
AMENOPHIS:
Bueno, mi amo me envía a concertar una cita con la reina Fara Ona.
OTITIS:
Ni fácil que fuera. Mi reina no concierta citas con el primer frutero que llame a su puerta.
AMENOPHIS:
Sin alusiones personales a mi señor, por favor.

 
OTITIS:
De todos modos, tratándose de que su frutero, digo, su señor, viene de muy lejos y trae consigo una considerable fortuna, es decir, que tiene muy alto rango, hablaré de sus propósitos con mi reina. Pero ya, largándose y a dejarme en paz.
AMENOPHIS:
Como me ordenéis, obra de Venus.
 
“Mientras el bueno de Amenophis, hijo de Percebea y Onofre, da la media vuelta y se va con el sol cuando muere la tarde, Otitis muy sonriente cuenta la escena a la pérfida Fara, la cual ríe al saberse solicitada por Tutin Frutin. Fara ordena a la esclava que busque a Amenophis para que le diga que la hora de la cita será al atardecer, en la colina De Punta en Blanco, luego de dos soles. Una vez cumplida la misión Otitis será premiada, permitiéndosele dormir acostada por una noche…”

Continua a la segunda parte

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Mele Florez-Avellan

Source: Mele Florez-Avellan
http://www.meleflorez.com

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